Funny Tattoos
Hace 13 años
que tenga corazón
Anoche, mientras hacía zapping esperando el comienzo que no fue de “Los exitosos Pells”, puse Tinelli. Un cartel permanente en el pie de la pantalla indicaba el comienzo de la Gran Final del Bailando por un Sueño. Brevemente el ex movilero de Badía, explicó la forma en que se definiría el certamen. 4 votos emitiría el jurado y 4 votos se llevaría quien obtuviera los favores del llamado telefónico popular. En caso de empate se habilitaría un voto telefónico gratuito para definir el duelo. Hay quienes dicen que Cobos se habría postulado para determinar al ganador, pero la producción de Ideas del Sur consideraba que Cleto sabía mucho más de técnicas de Baile que el resto de los paparruchos del jurado, y sería un desmérito para ellos.
La marca "La Serenísima" me ha acompañado desde que tengo memoria. Aquellas botellas plásticas de leche con la tapita de aluminio, los yogurts y el siempre bien ponderado Serenito, han sido desde siempre generadores de buenos momentos.
En los últimos meses los temas que más midieron en el minuto a minuto de las conversaciones populares han sido dos: el “Torneo Fantástico Gran DT” y la crisis financiera internacional. En cualquier bar, oficina, club, colectivo, escuela, facultad, parque, etc. se escucha gente comentado que iba a poner a Sand, pero se arrepintió a último momento; que la bolsa se derrumbó por culpa de los tanques que mandó a fabricar el turro de Bush; que tuvo que mandar un mensajito para hacer una transferencia porque se le lesionaron todos los defensores; que cuanto está el verde; que en la oficina le toca hacer el café toda la semana porque quedó último en el maldito torneo de amigos; que se termina el capitalísmo (jajaja); que se murió la teoría del libre mercado; etc. etc. etc.
Joaquín Sabina entendió todo. El gallego tenía muy buenas historias para contar y no se conformó con contarlas de manera genial, sino que además se construyó, a fuerza de whiskys sin soda y algún que otro estupefaciente, una reputación tal que nos permita creer que todas estas historias que cuenta, le ocurrieron realmente a él. Poco importa si de verdad se lo llevaron de juerga los ladrondes de "Pacto entre Caballeros", o si compraba carricoches de miga de pan en un puesto de una argentina en el Mercado del Rastro, el tema es que resulta completamente creíble que así haya sido.
Acá en Rosario, todos fueron amigos, o compañeros de colegio, o íntimos de algún familiar o conocidos (etc.) del entrañable Negro Fontanarrosa. Así que es más probable que lleguen a los oídos de uno frases, apostillas, anécdotas o declaraciones a través de estos terceros, que de la propia boca o pluma del negro.